Químicamente existen ocho tipos de toxina botulínica, pero la que se utiliza para atenuar las arrugas es la exotonina de tipo A, que es la más potente de todas. Esta toxina paraliza selectivamente y de forma transitoria ciertos músculos del rostro para que el paciente no pueda realizar los movimientos faciales que le producen las arrugas», explica Belén Martín de Clínica Cocoon. Es decir que, según dónde se inyecte, no permitirá fruncir el ceño o elevar las cejas, por ejemplo.
El «Efecto Afeitado»: Cómo el vello corporal excesivo afecta la autoestima femenina y qué revela el nuevo estudio de Cocoon Imagen
Hay un ritual silencioso que millones de mujeres repiten cada mañana antes de salir de casa. No es el café, ni el maquillaje, ni elegir qué ponerse. Es revisar si el vello ha vuelto a crecer. Es pasar la cuchilla por la misma zona por enésima vez esa semana. Es cancelar una cita en la …